Imagina un precioso prado en la ladera de un minúsculo valle. Rodéalo de manzanos, arrúllalo con el sonido de los pájaros, el viento y los cencerros de unas hermosas vacas. Justo delante de tí ves una casita de madera hecha con amor que está esperándote. Contémplala y contémplate. Estás feliz, disfrutando del lugar, admirando sus animales: zorros, ardillas, corzos... Imagina que bebes agua de los manantiales del lugar a los pies del monte Deva (diosa en lengua celta). Ahora siente como el tiempo se para y un amoroso hormigueo se apodera de ti. Tu respiración se vuelve ancha y fácil. Estás despertando de un largo sueño, vas liberándote de un enorme engaño. Ahora mírate a tí mismo/a con amor: has empezado a llevar el paraiso de vuelta a casa. PORQUE SI NO ES AHORA, CUÁNDO ? |